dimarts, 14 de febrer de 2012

El puzzle

Habían puesto a Rembrandt en ese autorretrato más bien grasoso i con pocos
de los colores. Lo mostraba sosteniendo una cuerda haciendo fuerza con un pulgar sucio, y con una carretilla no muy limpia, tampoco. La otra mano tenia unas fotos de cada momento mas importante de su vida y se las miraba como si estuviera pensando en todos los errores que cometió y los que le queda por cometer que ya los pagaba por adelantado. El rostro era pobre y iba con una sonrisa de tristeza, de disgusto por la vida y de los recuerdos que ya no puede recuperar. Pero tenia una dura alegría que le hacia levantarse cada mañana, seguir soñando y hacer que sus ojos sean brillantes como gotas de rocío.

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